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27 noviembre 2017

La eterna juventud

Buenos días,

Hoy hemos invitado a una buena amiga, Lola Herrera, a escribir sobre su experiencia personal con una de las máquinas medico estéticas que más fuerte están pegando en el mundo beauty. Se trata de LPG, un dispositivo para uso facial y corporal que, como leeréis más adelante es un auténtico boom en cuanto a rejuvenecimiento y remodelación corporal.

 

Hace más de 500 años, un navegante y explorador español, Juan Ponce de León, intentó buscar la fuente de la eterna juventud durante sus viajes en tierras del nuevo mundo. Escuchó a los nativos de la zona hablar de la existencia de un manantial que usaban los indios que transformaba a los viejos en jóvenes.  No hay constancia de que encontrara tal hallazgo. Muchas historias se han escrito desde entonces sobre la fuente o el elixir de la eterna juventud para quienes ven en el paso del tiempo a un enemigo más que a un aliado. Pero hoy les puedo asegurar que aquella leyenda se ha transformado en una realidad.

Gracias a los avances de la ciencia, la eterna juventud es una posibilidad al alcance de nuestras manos, un sueño hecho realidad. Muchas veces nos preguntamos, entre tantos tratamientos que existen, ¿cuál es el mejor?, ¿qué es lo que realmente necesitamos?, ¿podré permitírmelo?, ¿será doloroso?…

Lo primero que hice fue documentarme sobre los diferentes tipos de tratamientos en rejuvenecimiento corporal y facial existentes en el mercado y fue cuando descubrí la técnica L.P.G. o endermologie para aplicaciones estéticas. Quedé impresionada por este nuevo tratamiento que activa la producción de colágeno y elastina, haciendo que la piel se vuelva más firme y tonificada. Averigüé que el tratamiento con L.P.G. facilita la liberación de la grasa, lipólisis y, sobre todo, permite reducirla justo donde se desea, con las consiguientes mejoras en la circulación sanguínea y linfática, lo que favorece la eliminación de los desechos metabólicos. El tratamiento, aseguraba otra de mis fuentes de documentación, se realiza en varias sesiones, normalmente son de 12 a 15, con una duración de 35 a 40 minutos cada una. Las sesiones suelen ser dos por semana y, una vez acabado el tratamiento, se recomienda una sesión mensual de mantenimiento.

Para solucionar todas estas dudas me puse en contacto con el Grupo de Dermatología del Dr. Jaén, uno de los mejores dermatólogos del mundo. Mis temores desaparecieron y decidí dar un paso adelante para probar este tratamiento. Me sentía como Ponce de León cuando puso rumbo a la isla de Bímini, en el Caribe, la que sería rebautizada años más tarde como Florida, donde supuestamente estaba la fuente de la eterna juventud.

Tras este déjà vu, pedí consulta a la Doctora Belén Alonso, especialista de la Unidad de Salud y Modelado Corporal de la Clínica. Ya había decido dar el paso, no había marcha atrás. La doctora, muy amable, me explicó esta técnica revolucionaria, no invasiva, que utiliza un aparato que, mediante la estimulación mecánica, consigue aumentar la formación de colágeno y elastina. Además, también remodela, elimina líquidos y grasas, disminuyendo la hinchazón en abdomen y piernas. Las palabras de la doctora no tienen nada que ver con lo que lees y consultas por internet. La confianza que emanaban sus palabras era absoluta y todas mis dudas se evaporaron.

Mi primera sesión:

Antes de comenzar la sesión, me quedé alucinada con la máquina L.P.G. Parecía sacada de la saga de Star Trek. Un aparato como los que utiliza el doctor McCoy para diagnosticar y curar a cualquier paciente con solo acercarlo a su cuerpo. Me tumbé en la camilla relajada y tranquila. La técnico que comenzó a utilizar semejante aparato, Carmen Juan,  me pasó el rodillo por la cara, el cuello y el escote. La sensación fue tan agradable que los párpados casi cayeron por su propio peso y estuve a punto de quedarme dormida. Los resultados tras una sola sesión fueron impresionantes. Mi cara estaba tersa, iluminada, mi óvalo definido y mi piel, nueva.

Mi experiencia y resultados con el tratamiento facial fueron tan impresionantes que pasé a probar el L.P.G. corporal. Cristina Charro, técnico encargada de realizar los tratamientos, me ofreció un mono muy finito para preservar la piel. El mejor momento para evaluar la situación fue al día siguiente, después de la sesión. Resultado del primer día: agradable, pero con alguna pequeña molestia donde hay acúmulos de grasa. El segundo día, mucho mejor.  El tercer día, el tratamiento se vuelve muy agradable, los acúmulos de grasa han desaparecido, mi cuerpo está modelado y firme y la piel luminosa e hidratada.

Es muy importante, para obtener tan buenos resultados, que la técnico de estética sea una persona muy competente en el manejo del L.P.G. Sin lugar a dudas, Ponce de León hubiera bautizado el L.P.G. como la fuente de la juventud del siglo XXI para la piel.

Lola Herrera


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