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20 mayo 2019

Cuando merece la pena (y funciona) una dieta detox

Buenos días,

La semana pasada, en el chat de amigas estuvimos hablando sobre dietas detox. Muchas de ellas tenían una boda este fin de semana y querían algo exprés para deshincharse y que el vestido que querían ponerse les quedase aun mejor. Lo cierto es que muchísimas mujeres requieren a este tipo de planes para lo mismo: perder dos kilitos para caber en un look y ¡voilá! Entre las muchas opciones que recomendaban estaban: los licuados a base de frutas y verduras, la dieta de la alcachofa, la del filete empanado y el ruso…

Entiendo perfectamente la necesidad de hacer algo así para perder unos kilitos, pero he de advertir que lo normal después de hacer este super sacrificio es volver a la dieta normal o incluso empeorada y, por lo tanto, el efecto rebote sí que será el gran protagonista de la semana posterior.

Particularmente soy muy fan de las dietas detox justo antes de empezar a quitarte los dos o tres kilitos que hacen que el traje de baño te siente mucho mejor. La razón fundamental es que suelen ayudar a motivarte por lo mucho que pierdes (entre uno y medio y dos kilos), sueles conseguir que el estómago se te achique y las semanas posteriores pases menos hambre y, si haces una coherente, notas mejorías en la piel y en el tránsito intestinal. Yo lo que suelo hacer cuando me propongo quitarme unos kilos es estar una semana desayunando batidos de frutas y verduras con alguna proteína láctea, comer y cenar verduras (ya sea en crema, al horno o a la plancha o crudas). A media mañana tomo una manzana y por la tarde un yogur 0%. Con este tipo de menú tu cuerpo no sufre porque le estás dando los nutrientes necesarios y tu energía se mantiene bastante elevada.

Después de estos días empiezo a añadir proteínas y algún que otro fruto seco y las siguientes semanas meto cereales integrales en el desayuno (a modo de tostada), pasta un día a la semana, arroz otro y poco a poco empiezo a comer de todo pero en muy pequeñas cantidades. Es decir, me levanto de la mesa con la sensación de no estar llena del todo.

Lo que suele pasar con esta segunda fase es que nos aburrimos de los menús y caemos en el clásico pollo a la plancha con ensalada que, sinceramente, es un rollo e imposible de mantener en el tiempo. Las que seáis cocinillas seguro que ya conocéis los libros de Futurlife 21, un método del que ya os he hablado y que me chifla.

Pero las que no lo seáis tanto os animo a que os compréis los dos libros. A mi este finde me ha llegado el segundo y estoy como una loca en la cocina preparando mil platos para esta semana. Además, están tan buenos, que son aptos para toda la familia. A los niños fundamentalmente les suelen chiflar las recetas de Eleni.

Ya me contaréis cuál es vuestra receta favorita
@paolasaezdemontagut


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